Terapia de Reparación del Apego

Arwen Caban Pons, Psicóloga de adultos

En ocasiones detrás de la luz roja que nos muestra el niño, hay un problema de apego. Cuando detectamos que esto es así, lo comunicamos a los padres y realizamos una intervención dirigida a la reparación del apego. Esta intervención requiere una implicación total por parte de los padres, que serán diana de tratamiento. El resultado que conseguiremos podrá verse a distintos niveles: los síntomas del niño disminuyen, la dinámica familiar mejora, la relación entre los padres, y de los padres con el niño se refuerza y repara.

El apego es un factor determinante en salud mental. Es en los primeros años de vida cuando el apego recibido por la madre (o cuidador principal del infante) marcará la forma en que el niño y luego adulto se regule emocionalmente, atienda a sus propias necesidades, se relacione dentro de la familia, con los amigos, y en el futuro con su pareja y sus hijos. Marcará también la capacidad de explorar el entorno (ya sea el entorno físico, social, laboral, etc.).

Pero, ¿qué es el apego?. El apego es el resultado de la relación de vínculo entre la madre y el bebé-niño. El tipo de apego resultante dependerá de la capacidad de la madre de co-regular a su bebé y atender a sus necesidades de forma inmediata y eficaz (ya sean necesidades físicas, emocionales o de exploración), además de otros factores como pueden ser las separaciones entre la madre y el niño (por motivos de trabajo puede que el niño tenga que estar en una guardería, por motivos de salud por un ingreso hospitalario, etc.), el estrés que sufra la madre, el nivel de implicación del padre en la crianza, etc.

Simplificando, existen cuatro tipos de apego: el apego seguro, el apego inseguro evitativo-distanciante, el apego inseguro ansioso-preocupado, y el apego desorganizado.

circulo-apego-segurocirculo-apego-ansioso circulo-apego-evitativo circulo-apego-desorganizado

Dependiendo del estilo de apego recibido por el niño, éste desarrollará problemas en un área o en otra, y veremos distintos síntomas.

Síntomas de autorregulación

Cuando el niño o adolescente no es capaz de regularse emocionalmente y vive intensamente y con sensación de descontrol determinadas emociones, como pueden ser ansiedad, tristeza, miedo, enfado. En estos casos decimos que el niño está fuera de la ventana de tolerancia.

El estilo de apego predominante sería el inseguro ansioso-preocupado, pudiendo ser también el desorganizado.

Cuando el niño o adolescente se controla demasiado emocionalmente y parece no sentir o padecer cuando sucede algo que objetivamente debería producir emociones intensas. Pueden parecer niños o adolescentes muy maduros para su edad, y pueden síntomas físicos (dolor de cabeza, molestias en el estómago, etc.).

El estilo predominante sería el inseguro evitativo-distanciante, pudiendo ser también el desorganizado.

Cuando el niño o adolescente frente a determinadas emociones recurre a autolesiones, agresiones a los otros, comportamientos compulsivos, consumo de sustancias, etc. para poder salir de ese estado emocional.

El estilo de apego predominante sería el desorganizado.

Síntomas de conexión emocional

Cuando el niño o adolescente está excesivamente conectado consigo mismo, está más pendiente de cómo se siente frente a determinadas situaciones, personas y contextos, viviendo con preocupación, con ansiedad, con tristeza. Se desbordan con facilidad, anticipan situaciones catastróficas, y necesitan la aceptación y refuerzo de los demás.

El estilo de apego que hay detrás sería el inseguro ansioso-preocupado, pudiendo ser también el desorganizado.

Cuando el niño o adolescente está desconectado de sus propias emociones y/o necesidades. No son capaces de empatizar, son racionales, y poco a poco son capaces de no sufrir y estar sobre-regulados. No necesitan relaciones estrechas de amistad y se reponen rápidamente.

El estilo de apego predominante será el inseguro evitativo-distanciante, pudiendo ser el desorganizado.

 

Síntomas de exploración

Cuando un niño recibe apego inseguro ansioso-preocupado en un contexto de su vida, puede desarrollar problemas de exploración. Se sentirá inseguro al moverse en ese campo ya que su base (la figura de apego primaria, que suele ser su madre), vive la exploración del niño con ansiedad, anticipando problemas o catástrofes.

Podemos ver casos de niños que no consiguen comer sólido, que andan de forma tardía, con ansiedad de separación, fobia social, ansiedad ante los exámenes, problemas con viajar solos, etc. Todo dependerá de qué área es vivida por el cuidador primario como una amenaza.

En el apego inseguro evitativo-distanciante, vemos niños y adolescentes que se desenvuelven con soltura en distintos ámbitos, pero esto puede llevar a correr riesgos graves para su seguridad.

Puede que en determinados contextos el cuidador primario no vea peligro donde sí lo hay. 

Cuando el niño o adolescente recibe un apego desorganizado con frecuencia presenta conductas de exploración patológicas: trastornos alimentarios, sexualización, conductas adictivas, etc.

 

Formación del apego

El período crítico para la formación del apego va desde que el bebé está en el útero materno hasta los 3 años de edad.

En el siguiente video del programa Redes se puede ver la importancia que tiene el bienestar de la madre durante el embarazo para que el desarrollo del cerebro de su hijo sea correcto.

 

Volver a Terapia Infantil y Juvenil

Pin It on Pinterest

Shares
Share This