Ayudar a los niños a regular sus emociones

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Los niños al igual que aprenden a andar, a hablar, a comer solos, a montar en bicicleta, al igual que aprenden materias como lengua, y matemáticas, tienen que aprender a regular sus emociones y sólo a través de los adultos lo pueden aprender.

Así que estas indicaciones son válidas para todos los niños, y especialmente para los muy “sensibles y reactivos “ al medio que reaccionan desmesuradamente a todas las situaciones sean positivas o negativas y que luego les cuenta calmarse y apaciguarse.

Un buen libro a consultar para poseer más información y estrategias :
“El cerebro del niño. 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo”, de Siegel, Editorial ALBA.

AUTOREGULACIÓN EMOCIONAL

En el aula son muchas las situaciones que disparan emociones intensas en cualquier niño, pero si tiene tdah, parece sentirlo todo de un modo “amplificado”. Si las emociones son buenas, puede que el alumno se alborote o disperse por estas sensaciones, pero le servirán de motivación ante la experiencia positiva.

Es fundamental ayudarles a aprender a regularse, volver a sentirse calmado para que logre retomar el objetivo.

Para cualquier persona es mucho más importante regular las emociones negativas, pero estos niños las sienten más a menudo y sufren un impacto mucho más grave al no saberlas controlar. A menudo los niños están en una espiral de emociones negativas e intensas.

Por ejemplo.

  • EL MIEDO a fracasar en los exámenes, a no ser invitado a un cumple, a volver a hacerlo mal, a la nota en la agenda, la bronca o el castigo de casa, etc.
  • LA VERGÜENZA de la pregunta que no saben contestar sintiéndose “tontos”, por la tontería que han dicho, por la regañina en público, etc.
  • La RABIA por la incomprensión, acumulación de acontecimientos negativos, la sanción que creen injusta… Es la más frecuente y molesta, suele venir porque perciben una agresión, responden de forma agresiva y cambian además la emoción del otro.
  • Y al lado de la rabia, la TRISTEZA: de sentirse incompetente, fracasado, haga lo que haga no consigo cambiar nada.

Es un círculo vicioso: Por un lado suelen tener muchas más experiencias negativas acumuladas a su espalda, cuando “llueve sobre mojado” están mucho más arraigadas en la memoria de su sistema límbico y cualquier pequeña gota a veces hace rebosar su vaso y estallan sin control.

Todos sabemos que alguien triste, enfadado, avergonzado, con ansiedad o miedo “piensa peor”, en un tdah se agrava todavía más ante las otras disfunciones ejecutivas.

Estos niños no tienen tantas dificultades en reconocer las emociones en otros, pero su inatención e impulsividad puede llevarle a errores. Es sobre todo en la regulación y expresión de sus emociones donde tienen más dificultades puesto que ahí ya están implicadas funciones ejecutivas.

¿Qué hacer entonces? Ayudarles, acompañarles, enseñarles, entrenarles, prepararles para:

  • Controlar y canalizar las conductas inapropiadas relacionadas con emociones positivas o negativas
  • Auto apaciguamiento y regulación de alerta fisiológica
  • Volver a centrar la atención ante eventos emocionalmente provocativos
Esto es LA REGULACIÓN EMOCIONAL

El niño se activa más fácilmente que el adulto, su cerebro reptiliano y límbico están maduros, no siendo así el tercer cerebro, aún en desarrollo.

Ante un niño activado emocionalmente y que no sabe calmarse primero es el adulto el que debe ofrecerle su calma como modelo.

Hay que perder el tiempo que sea necesario en ayudarle a calmarse. No sólo intervenir en la rabia y explosiones incómodas, también hay que estar presentes en su ansiedad o miedo, vergüenza o tristeza, y prestarle más atención pues nos suelen pasar más desapercibidas pero tienen también en ellos efectos devastadores.

Cuando vuelva la calma será más capaz de pensar, y entonces conduciremos al neocortex hacia una reflexión exitosa. Es también un entrenamiento necesario para el desarrollo pleno del cerebro del niño, hasta que sea autónomo.

Para ello proponemos una intervención comenzando en el sistema límbico y terminando en el neocortex ( que estamos más acostumbrados a hacer).

“MAPA DE CARRETERAS”, “CONEXIONES”:

Es muy difícil calmar al “corazón” con la ”razón”. sobre todo cuando este está muy alterado,

  • Mandar mensajes desde el cortex al límbico para la calma (de arriba abajo, del cerebro a las emociones intensas) puede ayudar, pero no es tan eficaz en un primer momento. Además este control de la mente sobre el corazón es otra de las disfunciones ejecutivas. Es como circular por una comarcal, “poca velocidad”, pocas conexiones nerviosas”.
  • Sin embargo si actuamos centrándonos en el propio cuerpo y sistema límbico, a través de la atención plena a este estado y sus sensaciones, nos hará ir por autovía, se darán muchas más conexiones y permitirá actuar una vez más calmado al tercer cerebro con sus instrucciones.

De manera integrada, intentaremos también trabajar en equipo entre hemisferio derecho (emocional) y hemisferio izquierdo (analítico).

QUE HACER: puede haber un entrenamiento específico en este sentido, por ejemplo en:

  • Relajación
  • Respiración
  • Yoga, meditación, mindfullnes (atención plena)
  • Trabajar con las emociones: Identificarlas, correlacionar con sus sensaciones en el cuerpo, aprender a expresarlas, hablar de ellas.
  • Parar la respuesta: inhibirse
  • Mandar mensajes de arriba abajo: Autoinstrurise hacia el cuerpo, con “sencillo: tranquilo, ya pasó” etc.
  • Visualización del control, de la calma, del éxito.
  • Lugar seguro: imaginarse en el lugar donde él se sienta calmado, habiéndo sido entrenado previamente.

Pero para calmarse ha de enseñárselo el adulto y practicar con él en la situación concreta donde se produce la alteración y donde se han de dar las soluciones. En ocasiones existe una retroalimentación profesor alumno profesor que dificulta el que los dos se calmen y les lleva a una espiral de violencia o bloqueo.

Ante las reacciones de rabia, ira, sabemos que es importante:

  • Calmarse y esperar a que se calme
  • No entrar en sus debates y justificaciones.
  • Saber su historia personal
  • Ponerse en su lugar
  • No invalidarle como persona
  • No abroncarle
  • Escucharle
  • Posponer la intervención de reflexión hasta que su sistema límbico se calme
  • No realizar la sanción, crítica, etc. en público.

En los anteriores apartados donde hemos enumerado estrategias de intervención se encuentran claves marcadas en cursiva, que servirán también para la regulación emocional del alumno.

Algunos otros recursos que nos propone BARCKLEY para la regulación emocional pueden ser:

  • Mejores recompensas y emociones positivas.
  • Anunciación de Auto Eficacia y estímulo.
  • Descansos de 10 minutos entre tareas.
  • 3 minutos de relajación o meditación, visualización, respiración.
  • Visualizar y hablar sobre recompensas futuras antes y durante ajustes emocionales
  • Ejercicio físico rutinario
  • Ingestión de glucosa

Sieguel, en su obra “el cerebro del niño” nos propone la siguiente intervención educativa para el desarrollo pleno del su cerebro.

Integrar los cerebros derecho e izquierdo:

  • Primero conectar con el niño: cerebro derecho con cerebro derecho, hacer que sus emociones resuenen en ti, que se sientan sentidos, que vean que puedes entender “con el corazón” lo que están sintiendo en ese momento. Puedes hacerlo poniendo en palabras lo que ves. Puedes ayudarle consolándole con abrazo, caricias, sonrisa, mirada, puedes distraerle hacia otro foco de atención.
  • Luego redirigir: Ahora puedes dirigirte mejor al hemisferio izquierdo. Cuando se haya calmado y esté más receptivo puedes poner los límites de lo que no puede hacer “no se muerde, no se insulta, no se pega, etc. “
  • Poner nombre a lo que está pasando para domarlo. Contar lo que les ha alterado ayuda al hemisferio izquierdo a entrar en acción y dar sentido a su historia. Es ya un ejercicio de control.

Integrar el cerebro superior y el inferior.

  • No enfurecer más. No ir rápidamente a la orden, norma o límite, hay que tomarse su tiempo, hasta que no tenga en marcha el neocortex no va a ser posible razonar con él.
  • Activar el cerebro superior: hacer preguntas, pedir alternativas, negociar, “hacer que ellos piensen”
  • Usarlo para que no se pierda: No decidir por ellos, ejercitarlo con preguntas en otras muchas situaciones, entrena este músculo para los momentos más “duros”.
  • Moverlo para que no se pierda: Uno también puede calmarse corriendo, saltando, bailando, etc.; utilizar el movimiento del cuerpo ayuda a recuperar el contacto perdido con el cerebro superior.

Activar la memoria

  • Contar lo doloroso ayuda a tener más control emocional sobre ello.
  • Practicar el recuerdo de acontecimientos importantes que ocurrieron pero no para humillar, reprochar, avergonzar, sino para que se integre en su experiencia.

Integrar la persona

  • Fijar la atención en el futuro: hacia donde quieren ir.
  • Recordar las explosiones como pasajeras y no rasgos duraderos
  • Prestar atención a los niños en los sentimientos y pensamientos que hay en su interior.
  • Ejercitar la visión de la mente es hacer conscientes a los niños de estos tres cerebros para que les ayude a tranquilizarse y poder fijar la atención en lo que quieren.
  • Tomar el conflicto como fuente de aprendizaje y construcción de la persona.
  • Pasarlo bien con ellos y tener con el adulto experiencias positivas

En la obra “Ser Padres conscientes” de Sieguel, encontramos pautas que también nos pueden ayudar a manejar las explosiones de estos niños.

El adulto puede.

  1. ANTICIPARSE:
    • Prevenir
    • Controlar los estímulos que pueden ser provocadores.
    • Entrenarse como adulto en autorregulación
    • Vaciar el propio vaso para no perder nuestro “centro”.
  2. ENTENDER LA EXPLOSIÓN
    • Deficiencia en autoregulación del tdah: NEOCORTEX
    • Sus miedos y experiencias traumáticas: LIMBICO
    • Un cuerpo que se alarma sólo: REPTILIANO
    • Empatía: Ponerse sus zapatos
    • Sentirse sentido: resonar con él, sentir su estado de ánimo, tener hacia él compasión
  3. REGULAR LA EMOCION
    • ESTAR CALMADO TU para calmarle a él
    • Mirar a los ojos con amor, voz dulce, hablar despacio
    • Control de tus respuestas fisiológicas: Tus latidos sean tranquilos, movimientos suaves.
    • Según el niño: acariciar, abrazar, dejar ir…
    • El único objetivo es que se le pase “su dolor”
    • No es el momento de juzgar
  4. REFLEXIÓN
    • Mirar hacia atrás
    • Mirar hacia adentro
    • No reactivarnos al hablar de lo sucedido
    • Guiar a través de preguntas en un proceso de resolución de problemas
    • Proyectar hacia delante
  5. RECONEXIÓN
    • El objetivo es EL COMPROMISO CON LA RELACIÓN y el REPARAR EL DAÑO
      Re – Establecer el vínculo afectivo, la relación
    • Se deja hablar sin interrumpir
    • Se mantiene la calma
    • Se reconoce la explosión irracional y lo que nos llevó a ello
    • Si el adulto lo hace ante sus propias explosiones les enseñamos a hacerlo ellos.
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